Bodhidharma
Instituto Bodhidharma Argentina
Artes Marciales Filosóficas
Mejor que el que vence cien guerreros en combate, es el que se vence a sí mismo

Tai Chi y la Armonía Interior

por Adriana Vellegal. Directora del Instituto Bodhidharma Argentina

¿Qué es Tai Chi?

Según la antigua tradición china, Tai Chi es “movimiento”. En él está contenida la Dualidad, es decir la ley de los opuestos complementarios que se resumen en la Unidad: el aspecto femenino, pasivo, oculto, retraído o “ying” y el aspecto masculino, activo, visible, expansivo o “yang”. Este movimiento es la búsqueda continua del equilibrio pasando de lo lleno a lo vacío y de lo vacío a lo lleno. Esto se expresa claramente cada vez que el peso corporal que descansa sobre una pierna pasa rítmica y gradualmente hacia la otra y luego vuelve sobre la primera.

 ¿Cuál es el objetivo de su práctica?

El objetivo de los movimientos de cada danza, es decir, de la forma, es reflejar de alguna manera principios que se encuentran en la naturaleza. El ser humano los recrea y se interrelaciona de esta forma con la naturaleza y sus principios que son fundamentales.

 ¿Cómo trabaja?

Básicamente con el chi o qi que es energía, lo que los hindúes denominan prana.

 ¿Y qué es esta energía?

Es esa fuerza que se encuentra en la Naturaleza, el Universo, el Cosmos, nosotros… Esta energía podemos trabajarla, potenciarla, para llevar una vida más saludable, una vida mejor en todos los aspectos, desde lo físico a lo espiritual.

 

Tipos de Chi

Según los chinos existen tres tipos de chi o energía:

 La energía Tian Chi o Chi Celestial es la que se encuentra en el firmamento y en el Universo. Es esa fuerza que producen los astros y repercute en la Tierra y en el ser humano como por ejemplo la influencia del sol y de la luna sobre las mareas.

 Ese Chi a nivel universal influye en el Di Chi o Chi Terrestre, los chinos decían que la regulación del clima estaba relacionada con el chi celeste, cuando el chi terrestre se encuentra desequilibrado, en la naturaleza se producen tornados, tormentas, hasta equilibrar ese flujo que se había desequilibrado.

 Luego tenemos el Ren Chi que es el chi del ser humano (Chi Humano) el cual está totalmente relacionado con el chi de la tierra y el de los astros, por lo tanto es el más influenciado.

 Analizando las culturas occidentales que tenían conocimiento de la energía, el chi, el ki, o el prana, podemos asumir que ese chi del ser humano es parte del chi de la naturaleza, de la tierra o del cielo. Esta energía se puede potenciar a través de prácticas de ejercicios conocidos como chi kung.

 Debemos considerar estos conceptos como básicos.

¿Cuál es el objetivo del tai chi?

¿Qué es la energía?

¿Cómo la trabajamos?

  El chi kung potencia la energía que ya tenemos, la mejora y la incrementa, distribuyéndola por todo el cuerpo. La función del Tai Chi es armonizar esa energía por medio de movimientos, de sus formas, que en el caso del estilo Yang, son movimientos circulares y suaves.

 Los chinos conocían todo esto desde hace mas 5000 años aproximadamente. Conocían sobre la naturaleza, sobre las leyes de la naturaleza, sobre el ser humano, en otras culturas como la egipcia o la hindú también sabían de ello, y esto se ve reflejado en sus gravados y escritos. Conocían la energía, hablaban de que todo es energía y que esa energía era conducida por una mente que es la que se manifiesta y dirige para que todo funcione.

 ¿Cómo se explica?

En el ser humano mismo hay una serie de elementos, de partes constitutivas que le permiten comprender su mecanismo. Estas antiguas civilizaciones consideraban que el ser humano además de tener una parte física y concreta, la parte que podemos ver en el espejo, que se mueve, que puede a veces dolernos o no; tenemos una parte más sutil, a la que denominaremos energética, ese aspecto energético del ser humano, su energía vital, lo que lo va a diferenciar de un cadáver; este aspecto será el que le permita la capacidad del movimiento. También existe en el ser humano otra naturaleza más sutil aún que la energética, es la naturaleza de las emociones, de los sentimientos, donde radican todas las manifestaciones de la parte emocional del ser humano, que también es una forma de energía. Luego posee una parte mental que los chinos llaman “la mente Hsin”, sería la mente egoísta y la relacionaban con la mente concreta, la que le permitiría mantenerse vivo, obtener una serie de elementos que iba a necesitar, esa mente era un tanto egoísta porque siempre pensaba en el propio bienestar y manutención.

 Pero ellos no se detenían en esas cuatro realidades que hemos planteado, además había una mente superior, que bien podía ser el Yi de los chinos. Sería esa  mente inteligente que tiene que ver con la parte más espiritual, y habla de una inteligencia superior que traspasa los límites egoístas y propios del ser humano. En el sexto estadio se encuentra una parte intuitiva superior. Y en el séptimo la voluntad, pero no es la voluntad ordinaria de querer hacer algo, estamos hablando de una voluntad superior, una voluntad de ser, de existir. Es esa necesidad del ser humano de manifestarse a la vida. No se plantea este esquema septenario para subdividir al ser humano, sino para favorecer el conocimiento de su naturaleza múltiple y así al conocerla, entender como funciona, cómo reacciona ante los diferentes estímulos y poder finalmente dominarla.

 Aquella idea consideraba al ser humano como un ser integral. Se trataba entonces de armonizar todas esas realidades, todos esos aspectos para ser feliz, estar bien física, emocional y espiritualmente.

 La cultura china plantea de una forma un poco diferente pero bajo la misma idea esencial, lograr la armonía interior.

 ¿Qué tenemos que armonizar?

¿Qué energías?

¿Cómo trabajar la energía interior?

¿Qué es lo que nos permitirá sentirnos muy bien espiritualmente?

 Es de considerar que si no nos conocemos, si no sabemos cuál es nuestra naturaleza, cómo funciona, si nos sorprenden nuestras reacciones, nuestras emociones, ¿cómo podremos dominarlas?

 ¿Cómo podemos armonizar algo que no conocemos?

Lo primero es conocer cómo nos comportamos y quiénes somos realmente para poder trabajar y para poder saber qué tenemos que armonizar. La persona occidental necesita un poco más de razones, necesita pensar más las cosas, es menos intuitiva, quizás por eso siempre está cuestionando al maestro, ¿tendrá razón el maestro o no la tendrá?, ¿y si va de otra forma la mano o la cadera o el pie? Por eso siempre está cuestionando, necesita más explicaciones, somos diferentes y tratamos de adaptarnos para poder aprender mejor.

 El Tai Chi se basa, como mencionamos antes, en principios que representan leyes universales que rigen la naturaleza. A continuación mencionaremos algunos de esos principios:

 El Principio de la Unidad se expresa en cuanto a la fluidez de los movimientos y esa continuidad de los movimientos que no se detiene jamás porque si se detiene muere. Entonces tienen que continuar y nunca se desgastan; cuando parece que van a terminar comienza otro movimiento. Este concepto de la fluidez es el Principio de la Unidad que se ve reflejado en las formas.

 El Principio de la Polaridad está relacionado al ying y al yang, siempre vamos a encontrar uno u otro aspecto. Si avanzo el movimiento es yang, si retrocedo el movimiento se torna ying, si inspiro es ying, si exhalo es yang. Es la dualidad, es lo duro y lo blando, lo material y lo espiritual. Esa sería la idea de la polaridad que está en la naturaleza y que también reflejamos en los movimientos de la danza, en la forma.

 Otro principio por ejemplo se refiere al eje vertical, que está relacionado con la postura erguida durante el desarrollo de los movimientos. Esta postura erguida está representando esa condición del ser humano de estar manifestado entre dos naturalezas, una naturaleza material y otra naturaleza espiritual. Está separando el cielo de la tierra; está crucificado, está en el medio. Tiene que elevarse de su naturaleza material para alcanzar su espíritu. Por lo tanto, tiene que trabajar arduamente tratando de conocer sus propios principios, de reconocerlos e ir desarrollando toda su capacidad en el plano físico, en el plano energético, dominando sus emociones, dominando su mente para alcanzar alguna vez lo espiritual.

 Estudiando a través de la Filosofía cómo pensaban, como actuaban esos seres humanos sabios que tanto nos legaron, así es como se trabaja, se aprende, se investiga. ¿Cómo podemos aplicar esos conocimientos? Viviéndolos, intentando vivir la Filosofía como una posibilidad de aprendizaje.

 Es una práctica que sirve para el bienestar físico, energético y para que el individuo se sienta en paz. Aunque no siempre es suficiente ya que muchas veces no se logra resolver cosas personales con solo practicar.

 La práctica debe complementarse con el estudio profundo de las cosas, más allá de las formas, de los preconceptos, de los prejuicios, con un espíritu libre, con ansias de aprender realmente, por ejemplo estudiando la filosofía de todas las civilizaciones, de todas las épocas y tratando de encontrar esa conclusión de unidad sobre todas las cosas. Es entonces cuando el estudio profundo de la naturaleza humana a través de la filosofía nos permite conocernos.

 Para la práctica de Tai Chi ¿qué hace falta?

 Hace falta estar decidido a empezar, hace falta querer aprender y hace falta mucha paciencia.

 Durante la práctica tendremos muchos puntos en cuenta, puntos prácticos y concretos, pero uno tiene que tratar de relajarse, descondicionarse, mantenerse tranquilo y encontrarse con el principio que le está marcando el camino, que le indica que hacer, le permite sentir, y cuando el discípulo es capaz de ver el principio, lo va aprendiendo, lo va viviendo, entonces empieza a notar el cambio.

 Cuando nunca se ha practicado Tai Chi se requiere tener mucha paciencia con los propios movimientos, quizás nos falte coordinación, equilibrio, pero fundamentalmente se debe estar decidido a hacerlo, verse a uno mismo, abstraerse del resto de los seres que nos rodean, concentrarse en la práctica de lo que se desea aprender y dejarse llevar.

 No hay edad para comenzar a practicar Tai Chi.